LOS QUE MATARON A TRUJILLO, 30 DE MAYO 1961


Trujillo y Esposa

El martes 30 de mayo de 1961 en la carretera Santo Domingo – San Cristóbal, el automóvil en el que viajaba Trujillo, es ametrallado en una emboscada, recibiendo más de 60 impactos de balas de diversos calibres, de los cuales siete dieron en su cuerpo causándole la muerte; su chofer Zacarías de la Cruz recibió varios impactos, pero no perdió la vida, aunque los ajusticiadores lo dieron por muerto.

Las armas proporcionadas por la CIA habían sido previamente ocultadas por Simon Thomas Stocker, ciudadano estadounidense, contactado por la CIA bajo el nombre código de “Héctor” y residente en la República Dominicana desde 1942. Stocker rehusó la remuneración de la CIA por sus esfuerzos, aduciendo su convicción moral.

Las armas fueron ocultadas por más de dos meses, a riesgo personal y de su familia, dentro de un armario pequeño en su estudio, en su residencia privada, ya demolida, ubicada en un solar en el lado del sur de la Avenida Independencia, próximo a la avenida Principal Máximo Gómez.

Algunas opiniones estiman que dichas armas nunca llegaron a las manos de los organizadores del ajusticiamiento del dictador, debido la supuesta falta de una autorización explícita de la CIA para su entrega. Esta opinión fue implícitamente contradicha por testimonios de viva voz, emitidos por Stocker a familiares y personas de confianza, afirmando que las armas fueron entregadas por él a un nacional dominicano, luego de haberlas ocultado en su propiedad por unos tres meses, según su relato de confirmarle veracidad. No obstante, esa versión ha sido negada en forma inveterada por el único sobreviviente del ajusticiamiento, el general Imbert Barreras.

Algunos analistas mencionan que el interés de Estados Unidos en acabar con Trujillo se debió a que la represión de su gobierno podría traer una revolución a República Dominicana, de forma similar a la Revolución cubana, consecuencia fundamental del total rechazo del pueblo cubano al gobierno dictatorial del Presidente cubano Fulgencio Batista.

Descripción de la muerte de Trujillo

Entraron en acción esa noche: Salvador Estrella Sadhala, Huáscar Tejeda, Antonio Imbert Barreras, Antonio de la Maza, Roberto Pastoriza, Pedro Livio Cedeño, Amado García Guerrero quienes fueron las personas que avisaron a los demás involucrados en la conspiración, que el dictador saldría esa noche para San Cristóbal, incorporándose todos momentos antes del atentado.

El primer disparo contra Trujillo, que fue de escopeta, fue hecho cuando el automóvil que conducía Antonio Imbert y en el cual se encontraban Antonio de la Maza, Salvador Estrella Sadhalá y el teniente Amado García Guerrero, todavía estaba detrás del de Trujillo y no, como según las versiones de tres de los participantes (Antonio Imbert, Huáscar Tejeda y Salvador Estrella Sadhalá), cuando éste estuvo al lado del de Trujillo. Ese primer disparo hirió al dictador. Por otras versiones se sabe que quien lo hizo fue Antonio de la Maza, quien estaba en el asiento delantero derecho del vehículo.

Zacarías le sugirió a Trujillo que se fueran del lugar, pero el dictador insistió en que se parasen a pelear. Salvador Estrella Sadhalá, ya preso, dijo que Trujillo ordenó: “Párate a pelear“.

Desde el vehículo con los cuatro agresores y mientras rebasaban el automóvil del dictador, se efectuaron disparos con un fusil M1. Algunos pudieron haber impactado a Trujillo. Por otra versión se sabe que quien le disparó fue Amado García Guerrero, que estaba en el asiento trasero derecho.

Al ordenar Trujillo que se detuvieran, el vehículo conducido por Imbert los rebasó y luego tuvo que frenar y retroceder. Entonces el vehículo de los agresores dobló y bloqueó el lado derecho de la autopista. Zacarías trató de volver su automóvil hacia Ciudad Trujillo, pero no lo hizo pues Trujillo, malherido, optó por bajarse del carro y pelear al descubierto, sin la protección del interior del vehículo. Eso cuadra con la declaración que en la cárcel dio Huáscar Tejeda.

La única arma que utilizó Trujillo fue un pequeño revólver de bolsillo, calibre 38.

Zacarías le advirtió a Trujillo que él también había sido herido. Como su vehículo ya se había detenido, pudo disparar con un rifle M1. El dictador, ya fuera del automóvil, también disparó con su revólver, avanzando 3 ó 4 metros desde el frente de su automóvil, moviéndose al descubierto hacia los vehículos que le atacaban. De pronto cayó de bruces, inerte, presumiblemente ya muerto.

Zacarías, ya solo, siguió disparando con su M1 y luego con una ametralladora Luger. Vio cuando uno de los agresores avanzó hacia el cuerpo de Trujillo, lo que aprovechó para dispararle y herirlo. De los integrantes del automóvil de los cuatro agresores, tres recibieron heridas leves: Amado García Guerrero, Salvador Estrella Sadhalá y Antonio Imbert.

Al acabársele la munición a Zacarías, salió del vehículo para buscar una ametralladora que estaba en el asiento de atrás y entonces fue herido por un tiro en la cabeza y se desmayó. En total recibió nueve impactos. De creerse su versión, los atacantes no lo vieron ni lo remataron cuando se acercaron al vehículo. Eso es improbable, parece más bien que Zacarías se ocultó en la finca que en ese entonces bordeaba la autopista.

Zacarías no cita la llegada del segundo vehículo, manejado por Huáscar Tejeda y donde estaban Pedro Livio Cedeño y Fifí Pastoriza. Debió haberse desmayado antes, por lo que la grave herida que sufrió Pedro Livio entonces fue hecha por uno de sus compañeros. Luis Salvador Estrella coincide en su libro, probablemente basándose en lo narrado por Salvador Estrella la misma noche del 30 de mayo antes de esconderse, en que el segundo vehículo llegó después de muerto Trujillo y que fue Salvador quien, por error, hirió a Pedro Livio, quien en efecto resultó herido por balas del calibre 38. El único que usó esa arma aquella noche fue Salvador.

Esta versión de los hechos difiere en detalles importantes de lo declarado por Antonio Imbert a la prensa y también de lo dicho por Huáscar Tejeda, Pedro Livio Cedeño, Roberto Pastoriza y Salvador Estrella Sadhalá bajo interrogatorio cuando fueron detenidos y de lo que luego contaron a sus amigos en la cárcel, antes de ser asesinados en noviembre de 1961.

Varias horas después de su muerte, su hijo Rafael Leónidas Trujillo Martínez, Ramfis, quien se encontraba en París, alquiló un avión y regresó a Santo Domingo en las primeras horas del miércoles 31 de mayo, poniéndose de inmediato al frente de la situación y convirtiéndose en el hombre fuerte del país aunque el vicepresidente Joaquín Balaguer supuestamente había asumido la presidencia de la República. El Servicio de Inteligencia Militar, y todos los servicios de seguridad del estado realizaron amplias redadas en todos los sectores de la ciudad buscando a los participantes.

Funerales

Carro en el que Mataron a Trujillo

El 2 de junio de 1961 se realizaron los funerales en el Palacio Nacional, miles de personas de todos los estratos sociales desfilaron ante el féretro que contenía los restos de Trujillo, “el hombre que había sido sembrado en sus mentes como su protector y guía, el hombre que aparentemente lo podía todo, estaba muerto”.

El cortejo fúnebre partió del Palacio Nacional a San Cristóbal para recibir cristiana sepultura en la iglesia de su ciudad natal, tal como había sido su última voluntad. Luego de la misa de cuerpo presente, donde se le perdonaron los pecados al difunto, el doctor Joaquín Balaguer procedió a leer el panegírico de lugar. En unas de sus partes dijo: El momento es pues propicio para que juremos sobre estas reliquias amadas que defenderemos su memoria y que seremos fieles a sus consignas manteniendo la unidad. Querido jefe, hasta luego. Tus hijos espirituales, veteranos de las campañas que libraste durante más de 30 años, miraremos hacia tu sepulcro como un símbolo enhiesto y no omitiremos medios para impedir que se extinga la llama que tú encendiste en los altares de la República y en el alma de todos los dominicanos. Terminadas las ceremonias su cadáver fue trasladado a un panteón especial que él mandó a construir en vida debajo del altar mayor de la iglesia.

Transición

Después de la muerte de Trujillo el país quedó bajo la dirección del Dr. Joaquín Balaguer, Presidente constitucional de la República, y del General Rafael Leónidas  Trujillo Martínez, “Ramfis”, hijo del dictador, y Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

Para observar la situación de los derechos humanos y la transición, el de 7 de junio de 1961 llegó al país una subcomisión de la OEA presidida por el embajador colombiano Augusto Arango y otros 12 integrantes. Arango se entrevistó con Ramfis, seguidamente Balaguer anunció elecciones libres para 1962 y ofreció garantía a los exiliados políticos para que regresaran al país para iniciar sus actividades políticas.

Después de varios intentos de los familiares de Trujillo por tomar el poder y del golpe de Estado que derrocó al nuevo Presidente, Joaquín Balaguer, protagonizado por el Comandante de la Fuerza Aérea, General Pedro Rodríguez Echavarria, un Consejo de Estado puso en marcha una apertura política que culminó con la celebración de elecciones libres el 20 de diciembre de 1962, las primeras en las que los partidos políticos pasaron a representar un papel significativo. Los comicios dieron la victoria al Partido Revolucionario Dominicano, cuyo candidato presidencial, Juan Bosch, obtuvo el 59,5% de los votos escrutados.

Muerte de los Ajusticiadores

Sucesos después de la muerte de Trujillo

Del 30 de mayo al 18 de noviembre, más de 19 personas perdieron la vida como consecuencias directas del ajusticiamiento de Trujillo. A excepción de Luis Amiama Tió y Antonio Imbert Barrera, murieron en combate desigual el teniente Amado García Guerrero, el 2 de junio, en la casa de su tía, en la calle San Martín, casi esquina con la calle Leopoldo Navarro.

Entre los sobrevivientes, gestores y de acción del 30 de mayo, viven aún Antonio Imbert Barrera, Miguel Angel Bissié y Manuel de Ovín Filpo. Luis Amiama Tió murió en 1980.

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